Un nuevo estudio en adultos de 60 a 80 años sugiere que la constancia importa más que encontrar el momento perfecto
Muchas personas se hacen esta pregunta:
¿Es mejor entrenar por la mañana? ¿Por la tarde? ¿Existe una hora del día en la que el entrenamiento de fuerza funcione mejor?
Tiene sentido planteárselo.
A lo largo del día no siempre nos sentimos igual. Hay personas que se encuentran más ágiles por la mañana, otras tienen más energía al mediodía y otras sienten que rinden mejor por la tarde.
Y eso llevó a un grupo de investigadores a plantear una pregunta muy interesante:
Si entrenamos justo en el momento del día en el que nuestro cuerpo rinde mejor, ¿conseguiremos mejores resultados con el paso de las semanas?
La respuesta, al menos en este estudio, fue bastante clara:
no necesariamente.
Primero buscaron la mejor hora de cada persona
Los investigadores estudiaron a adultos de entre 60 y 80 años y evaluaron su rendimiento de fuerza a diferentes horas del día:
8:00, 12:00, 16:00 y 20:00.
Querían averiguar en qué momento cada persona alcanzaba su mejor rendimiento y en cuál rendía peor.
Y sí encontraron diferencias.
En conjunto, la fuerza variaba aproximadamente un 11 % a lo largo del día de media, aunque las diferencias entre unas personas y otras eran importantes.
Es decir:
no todos rendimos igual a todas las horas.
Hasta aquí, nada demasiado sorprendente.
Lo interesante vino después.

¿Qué pasó cuando entrenaron en su mejor o peor momento?
Una vez identificados esos momentos, los participantes fueron asignados a entrenar:
en su momento de mayor rendimiento
o
en su momento de menor rendimiento.
Durante 12 semanas realizaron dos sesiones semanales de entrenamiento de fuerza de cuerpo completo y una sesión moderada de bicicleta.
En total, fueron aleatorizadas 108 personas y 93 se incluyeron finalmente en los análisis.
La lógica parecía razonable.
Si entrenamos cuando somos más fuertes, podríamos pensar que también conseguiremos mejores adaptaciones.
Pero eso no fue lo que ocurrió.
Entrenar en tu mejor hora no produjo mejores resultados
Al terminar el programa, los investigadores analizaron diferentes variables, entre ellas:
- fuerza;
- fuerza de prensión manual;
- masa magra de brazos y piernas.
¿Y qué encontraron?
Que entrenar en el momento del día en el que cada persona era más fuerte no produjo mejores adaptaciones musculares que entrenar en su peor momento.
Tampoco apareció una franja concreta —mañana, mediodía, tarde o noche— que produjera de manera consistente mejores resultados.
Esto no significa que la hora del día no influya en cómo nos sentimos o en nuestro rendimiento puntual.
De hecho, el propio estudio comprobó que esas variaciones existen.
Lo que no encontraron fue que organizar el entrenamiento alrededor de ellas produjera mejores resultados musculares después de varias semanas.

Entonces, ¿a qué hora debería entrenar?
Probablemente esta sea la mejor noticia del estudio:
A la hora que puedas mantener.
Si te encuentras estupendamente entrenando por la mañana, adelante.
Si tus obligaciones hacen que entrenes mejor por la tarde, perfecto.
Y si algunos días tienes que cambiar el horario, tampoco parece que estés arruinando tu entrenamiento por ello.
No necesitamos encontrar una franja horaria mágica.
Necesitamos encontrar un espacio real para entrenar dentro de nuestra vida.
Y aquí es donde este estudio encaja especialmente bien con la filosofía de Entreno Senior.
La clave no es la hora perfecta. Es la constancia.
Muchas veces esperamos demasiado del contexto.
La hora perfecta.
Haber dormido estupendamente.
Tener mucha energía.
Estar especialmente motivados.
Que ese día todo encaje.
Pero la vida no funciona así todos los días.
Hay una frase que digo algunas veces en Entreno Senior:
Hay días que no tienes ganas de entrenar. No pasa nada. Entrenas sin ganas.

Eso no significa entrenar si estamos enfermos, lesionados o si nuestro cuerpo realmente necesita descansar.
Significa algo mucho más sencillo:
no necesitamos sentirnos motivados cada vez que entrenamos para poder ser constantes.
A veces empezamos con muchas ganas.
Y otras veces simplemente empezamos.
Y eso también cuenta.
La adherencia importa más de lo que parece
La palabra adherencia puede sonar demasiado técnica, pero describe algo muy sencillo:
seguir haciéndolo con el paso del tiempo.
Podemos tener un entrenamiento perfectamente diseñado.
Podemos conocer la mejor hora.
Podemos tener el mejor material.
Pero si ese entrenamiento no encuentra un espacio real dentro de nuestra vida, será difícil mantenerlo.
Por eso, muchas veces la mejor planificación no es la más sofisticada.
Es la que podemos repetir.
La que encaja con nuestras obligaciones.
La que no depende de que todos los días sean perfectos.
Y la que conseguimos mantener semana tras semana.
¿Por qué importa tanto conservar la fuerza?
Porque mantener fuerza y masa muscular no es solamente una cuestión deportiva.
Nos ayuda a seguir haciendo cosas cotidianas que parecen pequeñas… hasta que empiezan a costarnos.
Levantarnos de una silla.
Subir escaleras.
Cargar una bolsa.
Agacharnos.
Viajar.
Salir a caminar.
Seguir ocupándonos de nuestras cosas.
Por eso entrenamos.
No para encontrar el entrenamiento perfecto.
No para descubrir una hora mágica.
Sino para seguir siendo capaces.

Quizá estamos haciendo la pregunta equivocada
En lugar de preguntarnos:
«¿Cuál es la mejor hora para entrenar?»
quizá sea más útil preguntarnos:
«¿Cuál es la hora en la que puedo conseguir que el entrenamiento forme parte de mi vida?»
La diferencia parece pequeña, pero cambia completamente el enfoque.
Dejamos de buscar la perfección y empezamos a buscar continuidad.
Y eso, para muchas personas, puede ser mucho más importante.
La idea con la que me quedo
Este estudio nos deja un mensaje bastante tranquilizador.
Sí, nuestro rendimiento puede cambiar a lo largo del día.
Sí, puede haber horas en las que nos sintamos algo más fuertes.
Pero, al menos en este ensayo, entrenar justo en el mejor momento del día no produjo mejores adaptaciones musculares que entrenar en el peor.
Y eso nos libera bastante.
Porque nos recuerda algo importante:
Para conservar fuerza, capacidad y autonomía, la constancia probablemente importe bastante más que perseguir la hora perfecta.
Por la mañana, al mediodía o por la tarde, nuestros músculos siguen teniendo capacidad para adaptarse al entrenamiento.
Lo importante es darles ese estímulo.
Y volver a hacerlo.
Y repetirlo en el tiempo.
Porque al final, como también decimos en Entreno Senior:
El mejor entrenamiento es el que has hecho.
Fuente científica
Fabienne Bruggisser y colaboradores.
Effects of Daily Rhythm-Aligned Training on Skeletal Muscle Adaptation in Older Adults: A Randomized Controlled Trial.
Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle, publicado el 25 de septiembre de 2026.
Ensayo aleatorizado realizado en adultos de 60 a 80 años.


























