Soy Eloy
Llevo prácticamente toda mi vida ayudando a otras personas a moverse.
Entré por primera vez en un gimnasio con 16 años, a través del karate. Poco después descubrí las actividades dirigidas y encontré algo que me atrapó: enseñar.
Desde entonces han pasado muchos años.
Llevo más de 25 años formando a otros instructores, además de trabajar directamente con alumnos, y hoy sigo dando clases presenciales.
Esa experiencia es una parte importante de Entreno Senior: saber explicar, adaptar y hacer que una persona se sienta segura mientras entrena.
Del karate a enseñar a otras personas
El karate fue mi primera puerta al mundo del entrenamiento.
Más adelante cambié de ciudad para estudiar Veterinaria. Allí quise continuar entrenando karate, pero no encontré un lugar donde hacerlo y terminé apuntándome a un gimnasio simplemente para seguir entrenando.
Fue allí donde descubrí las actividades dirigidas, que entonces eran principalmente clases de aeróbic.
Una gran profesora me hizo ver dos cosas: que se me daba bien enseñar y que disfrutaba muchísimo haciéndolo.
No tardé mucho en dar mis primeras clases.
Desde entonces, enseñar movimiento y ayudar a otras personas a entrenar forma parte de mi vida.
Entreno Senior nació pensando en mi madre
Durante la pandemia quería que mi madre siguiese moviéndose.
Como tantas otras personas, estaba más tiempo en casa y tenía menos oportunidades para mantenerse activa.
Empecé a preparar entrenamientos pensando en ella y en otras personas que necesitaban una forma sencilla de seguir haciendo ejercicio desde casa.
La idea era muy simple:
moverse, mantenerse fuerte y conservar autonomía durante el mayor tiempo posible.
Algunas de las personas que empezaron conmigo durante aquella época siguen entrenando hoy.
Han creado una rutina, se sienten seguras y cómodas entrenando en casa y ya no se imaginan haciendo ejercicio de otra manera.
Les gusta hacer un poco cada día y han conseguido que el movimiento forme parte de su vida.
El cuerpo está hecho para moverse
Hay una idea que intento transmitir siempre:
Cuando dejamos de movernos, perdemos fuerza, movilidad, confianza y autonomía mucho más rápido de lo que pensamos.
Pero también ocurre lo contrario.
El cuerpo responde muy bien cuando volvemos a utilizarlo.
No hace falta empezar haciendo grandes entrenamientos.
Siempre existe algún ejercicio que podemos hacer.
Y por poco que hagamos, cuenta.
Nunca es demasiado tarde para empezar a moverse.
El mejor entrenamiento es el que has hecho
No todos los días tenemos las mismas ganas.
Hay días en los que entrenar sale solo y otros en los que cuesta mucho más.
Por eso suelo decirles a mis alumnos:
Si hoy tienes energía y puedes hacer más, perfecto.
Si hoy tienes pocas ganas y haces menos, también vale.
A veces entrenar sin ganas, aunque sea poco, vale oro.
Lo importante no es hacerlo perfecto.
Lo importante es mantener el hábito de seguir moviéndote.
No entrenamos para parecer más jóvenes
Entreno Senior no está pensado como un programa de estética ni como un entrenamiento para ponerse fuerte por ponerse fuerte.
Si una persona necesita perder peso por motivos de salud, el ejercicio puede ayudar, por supuesto.
Pero ese no es el centro del programa.
El objetivo es mucho más útil:
- levantarte con facilidad;
- caminar con seguridad;
- mantener fuerza y equilibrio;
- moverte mejor;
- sentirte capaz;
- conservar tu autonomía durante muchos años.
El foco no es cómo te ves. El foco es cómo te sientes y todo lo que puedes seguir haciendo.
Incluso delante de una cámara, nunca entreno solo
Cuando doy una clase online y estoy delante de una cámara, siempre tengo a alguien en mi cabeza.
Pienso en mis alumnas de Entreno Senior.
Pienso en mi madre.
Pienso en las personas que van a hacer esa clase desde casa.
Según la persona que imagino delante, la forma de enseñar cambia.
Eso condiciona cómo explico los ejercicios, cómo planteo las opciones y cómo organizo el ritmo de la sesión.
Mi prioridad es que la persona pueda seguir la clase de forma sencilla y segura.
No necesito que cada repetición sea perfecta al 110 %.
Necesito que entienda lo que está haciendo, que se sienta capaz y que mañana pueda volver a entrenar.
Seguir moviéndose también es progreso
Muchas veces el éxito no consiste en ver un cambio espectacular en pocas semanas.
Algunas alumnas llevan seis o siete años entrenando conmigo.
Quizá hoy no puedan mirar atrás y ver una transformación enorme, porque ese nunca fue el objetivo.
Pero siguen moviéndose.
Siguen teniendo una rutina.
Siguen haciendo ejercicio.
Y la pregunta importante es:
¿dónde estarían hoy si durante todos estos años no hubiesen entrenado?
Para mí, eso es progreso.
Conseguir que el ejercicio forme parte de la vida cotidiana, igual que desayunar, salir a tomar un café o quedar con unas amigas.
Que moverse deje de ser una obligación y se convierta en parte de tu día.
Quiero que más personas se muevan
El motivo por el que nació Entreno Senior sigue siendo prácticamente el mismo.
Primero quería que mi madre se moviese.
Después pensé que, si ese trabajo podía ayudar a más personas, tenía sentido compartirlo.
Mantener Entreno Senior requiere tiempo, preparación y recursos, y por eso el servicio tiene un precio.
También he aprendido algo importante: cuando valoramos algo, normalmente nos comprometemos más con ello.
Pero el objetivo principal del proyecto sigue siendo muy sencillo:
que más personas se muevan, se sientan bien y mantengan su autonomía durante el mayor tiempo posible.
¿No sabes si Entreno Senior es para ti?
No necesitas estar en forma para empezar.
No necesitas haber entrenado antes.
Solo necesitas querer seguir moviéndote y encontrar una forma de hacerlo que encaje contigo.
QUIERO SABER SI ESTO ES PARA MÍ